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¿Va el oro camino a nuevos máximos?

¿Va el oro camino a nuevos máximos?
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    El 28 de febrero de 2022, el mundo aprendió algo importante sobre el dinero. El banco central de Rusia descubrió que, tras la invasión de Ucrania, había perdido el acceso a unos 300 000 millones de dólares de sus reservas en divisas. El dinero seguía ahí sobre el papel, pero Rusia ya no podía disponer de él. Para muchos gobiernos, ese momento cambió su forma de ver las reservas en dólares.

    Si las reservas en divisas extranjeras pueden ser congeladas, entonces no son tan intocables como parecían antes. Desde entonces, los bancos centrales han estado comprando oro a un ritmo mucho más rápido, considerándolo menos como un activo anticuado y más como una forma de protección financiera.

    Por qué el oro parece ahora más seguro

    Los bancos centrales han considerado las reservas en dólares como el refugio más seguro del sistema financiero. Los dólares estadounidenses, los bonos del Tesoro y otros activos de reserva importantes se consideraban estables, líquidos y fiables. Si un país quería proteger su riqueza nacional, tenía sentido mantener una gran parte de sus reservas en dólares.

    Ese enfoque cambió después de 2022. Cuando Rusia perdió el acceso a unos 300 000 millones de dólares de sus reservas, otros gobiernos vieron claramente el riesgo. El dinero no fue robado en el sentido tradicional. Seguía allí, pero no se podía utilizar, lo cual supuso un verdadero shock.

    Para un banco central, esto plantea una pregunta difícil: si otro país puede congelar tus reservas, ¿son realmente tuyas?

    El oro ofrece una respuesta diferente. El oro físico guardado en la propia cámara acorazada de un país no depende del permiso de otro gobierno. No se encuentra dentro del sistema bancario de la misma manera. No puede ser eliminado con una decisión política.

    Por eso el oro empezó a parecer menos un antiguo activo de reserva y más un seguro financiero. No porque los bancos centrales se volvieran de repente nostálgicos del oro, sino porque empezaron a pensar más seriamente en el control, el acceso y la soberanía.

    China está reforzando su posición en el oro

    China es uno de los grandes protagonistas de esta historia. El Banco Popular de China ha estado comprando oro de forma constante, y lo importante es que no lo ha tratado como una medida a corto plazo. Parece más bien una estrategia a largo plazo.

    Oficialmente, China mantiene una parte limitada de sus reservas en oro, pero la cifra real podría ser mayor. Los bancos centrales no siempre informan con claridad de todas sus compras, y gran parte de las adquisiciones de los bancos centrales a nivel mundial se han producido de forma discreta. Aquí es donde la situación se vuelve interesante.

    China obtiene enormes cantidades de dólares a través del comercio. Vende productos al mundo, desde aparatos electrónicos hasta vehículos eléctricos y paneles solares, y recibe dólares a cambio. En lugar de mantener toda esa riqueza dentro del sistema del dólar, puede utilizar parte de ella para comprar oro físico.

    Ese es el punto principal. China no está haciendo anuncios a bombo y platillo cada mes. Simplemente está convirtiendo parte de sus ingresos en dólares en un activo que no puede ser congelado por otro país. En un mundo en el que el acceso financiero se ha convertido en una cuestión política, ese tipo de control importa más que antes.

    La estrategia del oro de Polonia

    Polonia es otro ejemplo importante, y quizá uno de los más claros. A diferencia de China, Polonia ha sido más abierta sobre sus compras de oro. Su banco central se ha convertido en uno de los compradores más activos del mundo.

    Lo que hace interesante a Polonia es el discurso que hay detrás de las compras. El gobernador del banco central del país ha vinculado las compras de oro a la seguridad nacional. Esa no es la forma habitual en que hablan los banqueros centrales. Por lo general, hablan de inflación, reservas, tipos de interés o estabilidad monetaria. Cuando un banco central empieza a utilizar un discurso de seguridad, nos indica que algo ha cambiado.

    La posición de Polonia también es relevante. Se encuentra cerca de Ucrania y ha observado de muy cerca el impacto de las sanciones, las reservas congeladas y la presión geopolítica. Para un país en esa posición, el oro es más que un activo de reserva. Se convierte en una forma de reducir la dependencia de sistemas controlados por otros.

    Por eso la estrategia del oro de Polonia encaja en la tendencia general. Los bancos centrales ya no ven el oro solo a través de los gráficos de precios. Se fijan en el acceso, la propiedad y la protección. Polonia está mostrando la misma lógica que muchos mercados emergentes, solo que de una manera más directa y pública.

    La fiebre del oro se ha extendido

    Esto ya no es una historia de uno o dos países. Cada vez más bancos centrales se mueven en la misma dirección. China está comprando. Polonia está comprando. India, Kazajistán, Ghana, Brasil, Indonesia y muchos otros también han estado añadiendo oro a sus reservas.

    Esto es importante porque la compra de oro se está convirtiendo en la norma, no en la excepción. En el pasado, los bancos centrales compraban cantidades mucho menores. Antes de 2022, las compras mensuales de oro por parte de los bancos centrales rondaban las 17 toneladas. Desde entonces, la cifra se ha acercado a las 60 toneladas al mes. Se trata de un cambio de comportamiento significativo.

    El patrón también es importante. Muchos de estos compradores son mercados emergentes y exportadores de recursos. Estos países venden petróleo, carbón, minerales o productos manufacturados, a menudo reciben dólares y luego buscan formas de proteger esa riqueza fuera del sistema del dólar.

    Por lo tanto, la historia del oro no se reduce a la especulación sobre los precios. Se trata de que los países están cambiando la forma en que gestionan sus reservas nacionales. Siguen utilizando el dólar, pero ya no lo consideran la única opción segura. El oro se está convirtiendo en parte de una estrategia de protección más amplia.

    Por qué el mercado del oro está tan ajustado

    El mercado del oro parece enorme desde fuera. El valor total del oro en superficie se estima en unos 29 billones de dólares. Parece mucho, y lo es. El detalle importante, sin embargo, es la escasa cantidad de oro nuevo que entra en el mercado cada año.

    El oro no es como el dinero que se puede imprimir. No hay ningún banco central, gobierno o política de emergencia que pueda crear más cuando aumenta la demanda. La minería añade nueva oferta, pero lentamente. La producción minera anual solo representa una pequeña parte del mercado total.

    Aquí es donde las compras de los bancos centrales cobran importancia. Si los compradores soberanos se llevan una gran parte del oro recién extraído, queda menos disponible para todos los demás. Los inversores, los mercados de joyería, los usuarios industriales y los compradores privados compiten por la misma oferta limitada.

    Por eso es importante esta tendencia. Los bancos centrales no están comprando oro por una configuración del gráfico a corto plazo. Lo compran porque quieren algo ajeno al sistema financiero, algo que puedan poseer directamente y que otro país no pueda congelar fácilmente.

    Así pues, cuando la demanda aumenta pero la oferta no puede responder con rapidez, el mercado se vuelve naturalmente más ajustado. Esto no significa que el oro suba en línea recta. Aún puede corregirse, pero el panorama de la oferta y la demanda ha cambiado, y los bancos centrales son ahora una de las principales razones detrás de ese cambio.

    Conclusión: el sistema está cambiando

    El mundo no está abandonando el dólar. Así no es como funciona la economía global. El dólar sigue ocupando el centro del comercio, la deuda, los pagos y las reservas. Pero el sistema que lo rodea está empezando a cambiar. Cada vez son más los países que se preguntan si mantener todo dentro del sistema del dólar sigue siendo la opción más segura.

    El oro se ha convertido en parte de esa respuesta. Para los bancos centrales, no es solo una cobertura contra la inflación o una apuesta por el alza de los precios. Es un activo que pueden mantener directamente, en sus propias cámaras acorazadas, sin depender de la aprobación de otro país.

    Para los inversores, el mensaje es similar, pero a menor escala. El oro no tiene por qué constituir la totalidad de la cartera, y su evolución no seguirá una línea recta.

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